El Arte de la Paz comienza contigo. Trabaja sobre ti mismo y con la tarea que te ha sido asignada en el Arte de la Paz. Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el solo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el Arte a todo lo que encuentres. El Arte de la Paz estć basado en cuatro grandes virtudes: valor, sabidurÆa, amor y amistad, simbolizadas por el Fuego, el Cielo, la Tierra y el Agua. No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz. El cielo estć exactamente allÆ donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse. Todas las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y estćn relacionadas como si formaran una familia. El pasado, el presente y el futuro estćn contenidos en la fuerza de la vida. El Universo emergió y se desarrollo desde una
fuente Única, y nosotros evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización. El Arte de la Paz es la medicina para un mundo enfermo. En el mundo existen el mal y el desorden porque la gente ha olvidado que todas las cosas emanan de una sola fuente. Regresa a esa fuente y deja atrćs todo pensamiento auto centrado, todo deseo mezquino y toda ira. Aquellos que son poseídos por la nada poseen todo. Si no te has unido a la verdadera vacuidad, nunca comprenderćs el Arte de la Paz. Ocho fuerzas sostienen la CreaciŚn: movimiento y quietud, solidificación y fluidez, extensiŚn y contracciŚn, unificaciŚn y división. La vida es crecimiento. Si detenemos el crecimiento, tÄcnica y espiritualmente, somos tan £tiles como cadćveres. El Arte de la Paz es la celebraciŚn del enlace del cielo, la tierra y la humanidad. Es todo lo verdadero, lo bueno y lo bello. Una y otra vez será necesario que te retires entre monta¢as profundas y valles ocultos para restablecer tu lazo con la fuente de vida. Inspira y dejate elevar a los confines del Universo; expira y deja al cosmos regresar dentro de ti. Luego aspira toda la fecundidad y vitalidad de la Tierra. Por último, combina el aliento del cielo y el aliento de la tierra con el tuyo propio, transformćndote en el aliento mismo de la vida. Considera el flujo y reflujo de la marea. Cuando las olas vienen a golpear la orilla, se alzan y caen provocando un sonido. Tu respiración debería seguir el mismo patrón, absorbiendo el Universo entero en tu vientre con cada inhalaciŚn. Debes saber que todos tenemos acceso a cuatro tesoros: la energÆa del Sol y de la Luna, la respiraciŚn del Cielo, la respiraciŚn de la Tierra y el flujo y reflujo de la Marea. Contempla las obras de este mundo, escucha las palabras del sabio y toma todo lo que es bueno como propio. Con esto como base, abre tu propia puerta a la verdad. No desprecies la verdad que esta justo ante ti. Observa como fluye el agua en el arroyo de un valle, suave y libremente entre las rocas. Aprende también de los libros sagrados y de la gente sabia. Cada cosa e incluyendo ríos y montañas, plantas y árboles y debería ser tu maestro. No dejes de aprender de la voz pura del arroyo de montaña que fluye eternamente salpicando las rocas. La paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. El camino es como las venas que hacen circular la sangre a través de nuestros cuerpos, siguiendo el curso natural de la fuerza de la vida. Si estćs separado siquiera un poco de la esencia divina, estćs lejos del sendero. Tu corazón estć lleno de semillas fertiles esperando brotar. Del mismo modo que una flor de loto surge del lodo para florecer en todo su esplendor, la interacción de la respiraciŚn cŚsmica hace florecer el espíritu para que de fruto en este mundo. Estudia las enseñanzas del pino, del bambú y del pimpollo del ciruelo. El pino estć siempre verde, firmemente enraizado y es venerable. El bambú es fuerte, resistente e inquebrantable. El pimpollo del ciruelo es vigoroso, perfumado y elegante. Mantén siempre tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran oceano y el pico más alto: vacía de todo pensamiento. Manten siempre tu cuerpo lleno de luz y calor. Llenate a ti mismo con el poder de la sabiduría y la iluminaciŚn. El Arte de la Paz no es fćcil. Es una lucha hasta el fin, la matanza de los malos deseos y de la falsedad interior. En algunas ocasiones, la voz de la paz resuena como un trueno, sacudiendo a los seres humanos y sacćndolos de su letargo. Para practicar adecuadamente el Arte de la Paz debes: calmar el espÆritu y retornar a la fuente. Eliminar toda malicia, egoÆsmo y deseo para limpiar el cuerpo y el espÆritu. Sentir eterna gratitud por los dones recibidos del Universo, de tu familia, de la Madre Naturaleza y de tus semejantes. La £nica cura para el materialismo es la limpieza de los 6 sentidos (ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente). Si los sentidos estćn obstruidos, la percepción se enturbia. Cuanto más turbia la percepción, más se contaminan los sentidos. Esto crea desorden en el mundo y ese es el mal más grande. Refina tu corazón, libera los 6 sentidos y dejalos funcionar sin obstrucciones, y tu cuerpo y alma enteros brillarćn. Desde tiempos antiguos, el valor y el conocimiento han sido los dos pilares del Sendero: a travÄs de la virtud del entrenamiento, ilumina tu cuerpo y tu espÆritu. El camino del guerrero se basa en la humanidad, el amor y la sinceridad; el corazón del valor marcial es verdadera valentía, sabiduría, amor y amistad. Acentuar los aspectos corporales de la calidad del guerrero es inútil, porque el poder del cuerpo siempre es limitado. El verdadero guerrero siempre cuenta con tres armas: la radiante espada de la pacificación; el espejo de la valentía, la amistad y la sabiduría; y la piedra preciosa de la iluminaciŚn. Herir a un oponente es herirte a ti mismo. El Arte de la Paz es controlar la agresión sin producir da¢os. Una buena postura refleja la actitud correcta de la mente. La clave de la técnica es mantener manos, pies y caderas derechas y centradas. Si estás centrado, puedes moverte con libertad. El centro de tu cuerpo es el vientre; si tu mente también está allí, tienes la victoria asegurada en toda acción. Muevete como un haz de luz; vuela como el rayo, golpea como el trueno, gira en círculos alrededor de un centro firme. Las tÄcnicas emplean cuatro cualidades que reflejan la naturaleza de nuestro mundo. Según las circunstancias debes ser duro como el diamante, flexible como el sauce, de suave fluir como el agua, o tan vacío como el espacio. Si tu oponente te ataca con fuego, responde con agua, hazte totalmente móvil y de libre fluir. El agua, por su naturaleza, nunca choca con nada ni se quiebra. Por el contrario, absorbe todo ataque y queda indemne. Cada día de la vida humana contiene ira y alegrías, dolor y placer, luz y oscuridad, crecimiento y decadencia. Cada momento estć marcado con el gran propósito de la naturaleza, no trates de oponerte o negar el orden cósmico de las cosas. La vida misma es siempre una prueba. Al adiestrarte debes ponerte a prueba y refinarte para poder afrontar los grandes desafíos de la vida. Trasciende los límites de la vida y la muerte, y entonces seras capaz de enfrentar con calma y seguridad cualquier crisis que se te presente. Agradece siempre, incluso las derrotas, las penurias y a las personas malas. Aprender a moverse con tales obstaculos es una parte esencial del entrenamiento en el Arte de la Paz. El fracaso es la clave del Éxito. Cada error nos enseña algo. Tu espíritu es el verdadero escudo. El Arte de la Paz es una forma de plegaria que genera luz y calor. Olvida tu pequeño ser, liberate del apego a todo objeto, y emanaras luz y calor. La luz es sabiduría; el calor es compasión. Pedro Hernćndez Gutierrez. Perro Entonado Blanco Coordinador nacional de la Red de Arte Planetaria.
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