Nadie es ajeno a este ruido, donde la música a todo volumen se escucha y en ocasiones la voz de una empleada llama a pasar al cliente.
La oficina de Ecología municipal ha dicho que regula contaminación, pero la realidad es otra cuando se camina por el centro de la ciudad el exceso de sonido aturde inclusive.
Los comerciantes, quienes han visto reducida sus ventas por la competencia que han tenido de las plazas comerciales al poniente de la ciudad, han utilizado las bocinas como estrategias para llamar a la clientela.
Se llama contaminación acústica (o contaminación auditiva) al exceso de sonido que altera las condiciones normales del ambiente en una determinada zona. Si bien el ruido no se acumula, traslada o mantiene en el tiempo como las otras contaminaciones, también puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas si no se controla adecuadamente, según dicen especialistas.
El término contaminación acústica hace referencia al ruido (entendido como sonido excesivo y molesto), provocado por las actividades humanas, que produce efectos negativos sobre la salud auditiva, física y mental de las personas.
Se ha dicho por organismos internacionales, que se corre el riesgo de una disminución importante en la capacidad auditiva, así como la posibilidad de trastornos que van desde lo psicológico (paranoia, perversión) hasta lo fisiológico por la excesiva exposición a la contaminación sónica.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 50 deseable como el límite superior.